Concepto de salud: su evolución

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El concepto de salud ha vivido una gran evolución al largo de los siglos. Dependiendo del contexto histórico, social y cultural, así como de los avances en medicina, la salud se entendió y se aplicó de una forma u otra. 

En los primeros años de nuestra historia predominó un pensamiento primitivo de carácter místico-religioso, que duró un largo período de tiempo; se basaba en la creencia de que una enfermedad era un castigo divino, por lo cual no era necesario buscar síntomas ni causas.

El primer cambio conceptual acerca de la salud llegó con las sociedades egipcia y mesopotámica. Introdujeron la conciencia acerca de la higiene personal y pública. En la sociedad hebrea, por su parte, la ley Mosaica contenía uno de los primeros códigos sanitarios contemplados en la historia de la humanidad: contenía ordenanzas claras y estrictas acerca de la higiene personal, la alimentación, comportamiento sexual y profilaxis de las enfermedades transmisibles, etc.

 

El concepto moderno de salud hay que buscarlo en la Grecia clásica

Nuestra concepción actual de salud encuentra su origen en la cultura griega, que canalizó sus conocimientos de medicina a través de su mitología: Higea, diosa de la salud, e Hipócrates, padre de la medicina.

El pueblo romano a su vez, fascinado por la cultura griega, aplicó dichos avances en medicina a su sociedad, además de sumar conocimientos propios de carácter urbanístico que enfocaron a la salud pública: construyeron ciudades más salubres para sus habitantes con grandes acueductos para la dotación de aguas así como para el alojamiento de sustancias de desecho.

En la Edad Media, al aparecer las escuelas monásticas, se enseñó medicina hipocrática en la Escuela de Salermo; además, se elaboraron volúmenes escritos que contenían normas de higiene y salud. El sentido de la higiene desarrollado por aquél entonces permaneció durante siglos.

En el auge del movimiento renacentista, la investigación científica en el ámbito de la medicina se avivó de forma notable, aportando grandes descubrimientos. Cabe decir que la Reforma luterana abrió algunos caminos para el progreso del continente europeo a todo nivel, también en la investigación del cuerpo humano. La estricta moral católica prohibía profanar los cuerpos de los difuntos y por ello jamás se había realizado una autopsia; sin embargo, la nueva moral protestante introdujo la curiosidad científica por la investigación y los avances técnicos.

concepto de salud

De esta forma las clases de anatomía y las disecciones se convirtieron en algunas de las materias más estudiadas en aquellos tiempos. Un buen ejemplo es la pintura “La clase de anatomía del profesor Tulp”, símbolo de la Reforma: un maestro diseccionando el cuerpo de un hombre mientras múltiples alumnos curiosos le rodean para admirar mejor aquellos nuevos descubrimientos.

La Reforma y el Renacimiento rescataron documentos de la época greco-romana e hicieron resurgir la medicina como disciplina científica. Así, se elevó la preocupación por la salud a un aspecto social de prioridad. Las numerosas pestes que habían devastado Europa anteriormente también fueron un detonante; el inmovilismo al que se vio sometido el continente debido a la santa Inquisición postergó una forma de vida precaria con una salud muy deficiente, pero esto tocó a su fin con todos estos progresos.

En el siglo XX el mundo moderno vivió un punto de inflexión en lo referente a la salud: Alexander Fleming patentó la penicilina, un antibiótico que dio cura a una gran cantidad de enfermedades que hasta entonces se consideraban incurables. Cabe destacar que en casi todas las sociedades antiguas (árabe, serbia, griega, china) se han hallado investigaciones que llegaban a la misma conclusión que la penicilina de Fleming: se pueden combatir dolencias con bacterias.

 

El concepto moderno

La medicina actual ha revolucionado nuestro concepto de salud, convertida en un factor prioritario. Los avances técnicos permiten hacer trasplantes de corazón, de médula, transfusión de sangre, donación de órganos, congelar células madre, combatir células cancerígenas y un largo etcétera.

La conciencia acerca de las enfermedades de transmisión sexual ha crecido exponencialmente y también hemos adquirido, como hábito, preocuparnos por llevar una vida saludable. Hacer ejercicio, comer alimentos no transgénicos o cuidar nuestra piel forman parte de nuestra rutina de salud diaria. La tecnología, por su parte, nos permite contabilizar nuestros pasos o las calorías que hemos quemado, acercándonos a la concepción de salud más exhaustiva que se haya conocido.

 

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