Motivación laboral: la forma más eficaz de aumentar la productividad

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El activo más preciado de una empresa son sus propios trabajadores. Son ellos, los que con su dedicación, esfuerzo y talento van a acabar decantando la balanza de cualquier compañía o negocio hacia el lado del éxito o del fracaso. Las herramientas, infraestructuras y material tecnológico, aunque importantes, en el fondo no son más que simples instrumentos en manos de los empleados que les sirven de apoyo para alcanzar los objetivos definidos por la organización.

La motivación es un elemento totalmente básico para el buen funcionamiento de cualquier compañía, empresa o negocio. Unos trabajadores que se encuentran a gusto en su puesto de trabajo, con un alto grado de identificación con la empresa a la que pertenecen, que se sientan valorados y donde reine un buen clima laboral supone la ecuación perfecta para asegurar la buena marcha de la empresa y el aumento de la productividad.

 

 
motivación laboral

La motivación de los empleados sólo se puede conseguir y potenciar desde un tratamiento global de aspectos diversos como el bienestar, la comodidad y seguridad en el puesto de trabajo, las posibilidades de promoción y el desarrollo personal. Obviamente, el sueldo es también una cuestión muy importante, pero no debe considerarse el único factor ni excluir al resto a la hora de definir un plan de motivación del personal.

Las claves de una buena estrategia de motivación

  • Cuidar las condiciones de trabajo. En teoría es más que evidente que unas buenas condiciones de trabajo, que promocionen la salud y el bienestar, son indispensables para que el trabajador esté satisfecho y motivado. Sin embargo, en la práctica es muy frecuente que el empleado no disponga de las herramientas necesarias para poder realizar correctamente sus funciones o que el lugar de trabajo no cumpla la normativa establecida en temas de protección y seguridad laboral.
  • Cuidar el clima laboral. El ambiente laboral es más importante de lo que parece. Es fundamental potenciar las buenas relaciones entre los empleados y las de éstos con la dirección y la propia empresa. Hay muchas formas de lograrlo, como impulsar las comunicaciones o el marketing interno, así como organizar salidas, viajes de incentivos y otras actividades lúdicas para mejorar el compañerismo.
  • Definir objetivos y funciones. Otra cuestión básica es que cada empleado sepa en todo momento qué tiene que hacer, de cuánto tiempo dispone y cuáles son sus objetivos personales, del equipo o departamento al que pertenece y también las metas generales de la empresa. De esta forma, se facilita el afán de superación y el espíritu de colaboración.
  • Política de incentivos. Los logros se deben reconocer y premiar, tanto a nivel económico con una parte del salario ligado a objetivos, como en forma de felicitaciones personales, premios e incentivos (por ejemplo, un viaje o una vacaciones pagadas para el trabajador y su familia).
  • Promoción laboral. Hay que facilitar la promoción laboral del trabajador a través de la formación adecuada y la posibilidad de ir ascendiendo en la empresa a nivel de jerarquía y sueldo.

Motivación y alta productividad empresarial son dos conceptos indisolubles. Unos trabajadores desmotivados no van a dar lo mejor de sí mismos y esto va a repercutir negativamente en la productividad. No se debe bajar nunca la guardia, pues el equilibro de la motivación se puede romper fácilmente, en especial si se descuidan aspectos en apariencia banales como que los empleados dispongan de una sala donde poder desconectar, al tiempo que se hidratan adecuadamente con agua fresca o se toman un café mientras conversan entre ellos de forma distendida.

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