Almuerzos para niños: aprende a prepararlos sanos y sabrosos

almuerzos para niños
SHARE SHARE SHARE SHARE SHARE
En casi todas las partes del mundo, el almuerzo es la comida que se toma después del desayuno, normalmente al mediodía entre las 12 a las 18 horas. En la cultura anglosajona es una comida muy liviana, compuesta casi siempre de un sándwich, una barrita de chocolate y poco más. Sin embargo, en España y el resto de países mediterráneos el almuerzo es la comida principal de día. 
 
Los almuerzos para niños, al estar en pleno desarrollo, deben tomarse particularmente en serio, procurando que sean lo más nutritivo posibles, además de agradables a la vista y el gusto.
También conviene aclarar que muchas personas consideran almuerzo al típico bocadillo que se toma entre el desayuno y la comida del mediodía.
 
 

¿Qué es un almuerzo sano para un niño y de qué debe estar compuesto?

 
Realmente no existe un único tipo de almuerzo sano, ya que se puede comer de forma saludable de muchas formas, siempre que sea equilibrada  e incorpore los nutrientes esenciales para el organismo.  Nuestra cultura, costumbre y hábitos alimentarios entienden el almuerzo como una comida compuesta de dos platos y un postre, al que también se le puede añadir un pequeño entrante.
 
 
 
 
Siguiendo esta estructura, un almuerzo sano para un niño podría configurarse de la siguiente manera:
 
• Una ensalada sencilla de entrantes, compuesta básicamente por lechuga y tomate.
 
• Un primer plato caliente, por ejemplo una sopa o un guiso.
 
• Un segundo plato más calórico compuesto de carne y pescado acompañado de algún tipo de guarnición: arroz, verduras, patatas, etc.
 
• Un postre nutritivo, siendo una buena opción que sea una derivado de lácteo, como un yogur o natilla.
 
 

Algunos claves en relación a la alimentación de los niños o niñas

 
• La dieta de cada niño debe adaptarse a sus circunstancias personales (posibles intolerancias alimentarias, si tiene o no sobrepeso, cuestiones culturales…), así como también el respeto a sus gustos.
 
• La dieta de los niños ha de ser lo más variada y equilibrada posible.
 
Introducir los alimentos y sabores nuevos de forma progresiva y procurando que sea al principio de cada comida, que es cuando el niño tiene más hambre y está más receptivo.
 
Consumir con moderación grasas saturadas, embutidos, alimentos preparados, golosinas, bollería y bebidas azucaradas. 
 
 
 
Finalmente, no debemos olvidar una última cuestión: una cena saludable no deber ser sinónimo de una cena aburrida.  Esto es especialmente significativo en los niños, a los que, en general, no les suele resultar demasiado apetitoso o atractivo comer verduras o frutas. Pequeños trucos como trocear las frutas con forma divertidas, rellenar las verduras con los ingredientes que más les gustan o recompensarles con un postre que les guste como premio o refuerzo suelen funcionar realmente bien.
 
 
SHARE SHARE SHARE SHARE SHARE