Claves para el control financiero de la empresa

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Tener un buen control financiero no es tan sencillo como puede parecer. Más aún si se trata de una empresa de gran tamaño o de un negocio recién creado. Hay que tener en cuenta muchas cuestiones que van surgiendo a medida que avanzamos. Aunque ciertas claves son esenciales para tenerlo todo bajo control.

 

Identificar posibles gastos ocultos

Hay veces en las que no se planifican ciertos gastos que pueden poner en riesgo el control financiero. Por ejemplo, pagos por asuntos que surgen de forma inesperada, como hacer una consulta jurídica o solicitar un permiso para determinados casos. Es muy importante incluirlo todo en los cálculos, ya que de lo contrario el arqueo de las cuentas no cuadrará.

 

¿Cómo influyen los “gastos hormiga” en el control financiero?

Otros gastos son más frecuentes, aunque también se corre el riesgo de que no estén calculados. Se trata de los llamados “gastos hormiga”, pequeñas cantidades que se van acumulando, y que al final del ejercicio puedes ser bastante elevados.

¿Cuáles pueden ser estos gastos? Por ejemplo, intereses por demora en ciertos pagos, comisiones innecesarias o tareas duplicadas.

 

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La forma de actuar para mantener el control financiero frente a estos gastos es:

  • Identificar cuáles son
  • Evaluar si realmente son necesarios o se puede prescindir de ellos
  • Ver el modo de eliminarlos

 

Asegurarse de cobrar a tiempo

Si los clientes se demoran en los pagos, la empresa tendrá problemas para atender los suyos. Esto genera un cúmulo de sobrecostes que puede poner en grave aprieto la salud financiera del negocio.

Por ello, es fundamental tener un control exhaustivo de qué clientes deben dinero y cuándo vence el plazo para cobrar. Si este se cumple, llamar para recordárselo puede evitar un proceso delicado.

 

Fijar prioridades

Es imprescindible saber qué gastos son urgentes, cuáles son importantes y en qué momentos es mejor esperar. Para ello deben estar muy claras las prioridades. Por ejemplo, ¿es más importante abrir una nueva sucursal o sería mejor franquiciarse? ¿Sería más productivo lanzar un producto o servicio nuevo, o potenciar las ventas de los que ya hay? De todo esto dependerá hacia dónde se dirijan los gastos principales.

 

Tener suficiente stock, pero no en exceso

En negocios en los que se vendan productos y se tengan almacenados, hay que asegurarse de que no nos quedaremos sin existencias para atender los pedidos. Pero también es importante no tener demasiado stock si no va a salir en mucho tiempo. Así se pueden ir equilibrando los gastos y los ingresos, y mantener un mejor control financiero.

 

La planificación es la clave

No importa el tipo de negocio que se tenga entre manos. El control financiero es uno de los aspectos fundamentales para que siga adelante. Y para ello se necesita tener un plan bien definido, que incluya todos los ingresos y gastos que se conozcan, así como aquellos que pudieran pasar desapercibidos. Especialmente en el apartado de salidas. De esta manera se puede garantizar la tranquilidad y viabilidad de un negocio a corto, medio y largo plazo.

 

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