Ejercicios de autoayuda para gestionar mejor el tiempo

ejercicios de autoayuda
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La gestión del tiempo es uno de los principales aspectos, en opinión de muchos el más importante de todos, para alcanzar nuestros objetivos personales de todo tipo: profesionales, académicos, deportivos, etc. Pero no basta con ponerse a hacer las tareas sin más, sino que hay que hacerlas bien, utilizando el tiempo con estrategia. No nos engañemos, lo más normal es que los plazos de que dispongas para finalizar tus quehaceres sean muy breves. Así que no te duermas en los laureles y, sobre todo, no dediques el poco tiempo que tienes a hacer cosas improductivas, como mirar compulsivamente las redes sociales o ponerte a hablar con el compañero de al lado.

El tiempo no está para dormirse, está para aprovecharlo. Y te vamos a ayudar a hacerlo.

 

Falsos mitos sobre la gestión del tiempo

Si quiere aprovechar bien tu tiempo, lo primero que tienes que hacer es sacarte de la cabeza esta serie de ideas tan arraigadas como falsas:

  • Los que intentan controlar demasiado el tiempo acaban desarrollando conductas obesivo-compulsivas.
  • La administración del tiempo se pone en contra de la creatividad y espontaneidad.
  • La organización del tiempo es una responsabilidad de la empresa, no individual.
  • Existe una sola forma de administrar eficazmente el tiempo.

 

Estas cuatro afirmaciones son claramente inciertas. Las conductas compulsivas son un trastorno mental, que debe ser tratado por un especialista y no tienen nada que ver con el legítimo propósito de tratar de organizarnos mejor e intentar aprovechar bien el que seguramente es nuestro bien más preciado: nuestro propio tiempo.

 

 

Tampoco es cierto que la administración del tiempo sea la mayor enemiga de la creatividad. Es más, la mayoría de personas que se dedican a oficios creativos saben que, normalmente, la inspiración nos llega precisamente cuando estamos trabajando.

Tampoco debemos delegar o echar la culpa de la mala organización del tiempo a la empresa para la que trabajamos, puesto que la gestión del mismo es una cuestión básicamente individual.

Tampoco existe una fórmula mágica para gestionar el tiempo, puesto que estrategias o trucos que pueden ser buenos para una persona es muy posible que no sean eficaces para otra. Todo depende de las motivaciones y psicología de cada cual.

 

Autoayuda y gestión del tiempo

Muy relacionado con el perfil psicológico de cada persona, se encuentra la necesidad de realizar ejercicios de autoayuda para evitar la procrastrinación (tendencia a perder el tiempo con distracciones inútiles y aplazar las tareas importantes).

La idea de estos ejercicios, que pueden ser lideradas por un psicólogo o un coach, son centrarnos y enfocar nuestros mentes y esfuerzos en aquello que tenemos que hacer, con el objetivo de ejecutarlo con calidad y en el tiempo aducuado.

¿En qué consisten los ejercicios de autoayuda para aprovechar mejor el tiempo?
 

Básicamante son terapias, técnicas, consejos y trucos enfocados en:

  • Mejorar la concentración.
  • Evitar las distracciones.
  • Aprender a priorizar tareas.
  • Tener en cuenta lo que tenemos que hacer y el tiempo que nos va a llevar realizarlo.
  • Marcarnos un calendario a medio y largo plazo.

Con estos ejercicios nos vamos a acercar a los patrones de conductas ideales para ser más productivos:

  • Centrarnos en lo verdaderamente importante.
  • Aprender a diferenciar lo importante de lo urgente.
  • Planear los proyectos.
  • Aprender a encontrar lo que necesitan cuando lo necesitan.
  • Fijar rutinas de trabajo
  • Saber cómo no desperdiciar el tiempo.
  • Asistir a las reuniones con unos objetivos muy claros.
  • Hacer lo que tenemos que hacer aunque no nos guste o no nos apetezca.  
  • Ser capaces de realizar múltiples tareas a la vez cuando sea necesario.
  • Trabajar estratégicamente.

 

Cómo alejarse de todo tipo de distracción

Si nos distraemos constantemente es imposible que seamos productivos.  Para evitar la terrible procrastinación debes seguir esta hoja de ruta:

  • Lo primero y más importante: deja de lado todo aquello que sabes que te distraerá. Es obvio. Aléjalo, apártalo todo lo que puedas. Si no puedes tenerlo a mano, mejor. Si es inevitable tenerlo cerca, concéntrate en lo que estás haciendo, y olvida que está ahí.
  • A este paso le sigue otro: la concentración. ¿Qué hacer con esto? ¿Cómo tratarlo lo mejor posible y sacarle el máximo partido? Hay varias maneras, y el ambiente siempre ayuda mucho. Un lugar de trabajo despejado facilitará mucho más tu concentración que uno muy destartalado y con mil cosas por en medio. La vista y la mente no pueden evitarlo: se van hacia ellas. Por otro lado, ¡especial atención a las compañías!. Si te cuesta concentrarte, y tienes al lado a alguien a quien le cuesta más, el uno al otro os iréis animando para dejar de lado las tareas y no haréis nada productivo. Lo contrario sucede cuando estás con alguien que está muy por la labor: tú también te concentras más. 
  • Céntrate en una sola cosa. Es mejor empezar con una tarea y no parar hasta que la tengas terminada. Si intentas hacer varias cosas a la vez, no terminarás ninguna, y te estresarás en vano.
  • No dejes las cosas a medias. Empiézalas y termínalas en una sola tanda. Esto reducirá el estrés y será más eficaz desde el punto de vista de la productividad.
  • Delega responsabilidades. Es imposible ser el director de la orquesta cuando también tienes que tocar los instrumentos. Sé realista, humilde contigo mismo, y reparte la faena entre más personas para acabar antes y hacerlo mejor. De lo contrario, en el caso de que se finalice la tarea a tiempo, puede resultar una chapuza.

 

Si después de leer este artículo aún no estás convencido de la importancia de aprovechar el tiempo, ahí va una dato clarificador: innumerables estudios demuestran que las personas más productivas (que coinciden con las que aprovechan mejor su tempo) son las más exitosas y felices.

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