Cenas ligeras: las más recomendables, nutritivas y saludables

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7 menús de cenas ligeras

A continuación, os proponemos 7 ideas de menús de cenas ligeras y saludables (una para cada día de la semana) que nos van a ayudar a llevar una alimentación equilibrada, a mantener el peso y a no sentirnos pesados por la noche ni desfallecidos al día siguiente.

  • Menú de cena ligera 1. Sandwich de lechuga, tomate, espárragos, huevo duro y atún. Una manzana.
  • Menú de cena ligera 2. Berenjena y calabacín a la plancha. Hamburguesa de pollo. Un yogur desnatado.
  • Menú de cena ligera 3. Ensalada variada (puede incluir huevo duro y queso fresco). Un tazón de fresas.
  • Menú de cena ligera 4. Revuelto de espárragos trigueros y huevos. Sepia a la plancha. Una ciruelas.
  • Menú de cena ligera 5. Gazpacho. Pechuga de pollo. Una pera.
  • Menú de cena ligera 6. Judía verde. Queso fresco. Una naranja.
  • Menús de cena ligera 7. Coliflor rehogada. Atún a la plancha. Yogur desnatado.

 

La importancia de realizar 5 comidas diarias

Otra cuestión importante, que al final va a tener una gran influencia en lo que vamos a acabar tomando en la cena, es realizar 5 comidas diarias divididas de la siguiente forma: un desayuno bastante importante, un tentempié a media mañana, la comida del mediodía, otro tentempié para merendar y, finalmente, una cena ligera para rematar el día.

Sin no lo hacemos así y nos limitamos a comer solamente tres o incluso dos únicas comidas diarias, es muy probable que suframos todos o algunos de los siguientes efectos negativos:

  • Tener una sensación de hambre irrefrenable que nos haga comer, en algún momento del día y seguramente por la noche, de una forma compulsiva.
  • Llegar a las comidas principales (almuerzo y cena) con demasiada hambre.
  • Nos va a ser muy difícil saciarnos, por lo que acabaremos picando cosas poco saludables y demasiado calóricas: patatas chips, chocolate, helado, etc.
  • El metabolismo se desacelera, provocando una disminución de la Tasa Metabólica Basal (TMB), que es el gasto energético que el organismo necesita a diario para poder llevar a cabo sus funciones básicas como la respiración o el sistema cardiovascular. En consecuencia, nuestro cuerpo necesita menos calorías para funcionar, con lo que si no lo compensamos con la ingesta de un número menor de calorías y/o practicando más ejercicio físico vamos a acabar acumulando grasa y ganando peso.
  • Por otro lado, cuando pasamos más horas de las recomendadas sin toma ningún tipo de alimentos, nuestro organismo pone automáticamente en marcha un mecanismo de ahorro y almacenamiento de grasas, ya que está preparado genéticamente para actuar así a modo de defensa contra periodos de escasez.
  • Otro problema de hacer únicamente dos o tres comidas diarias es que se aumenta el número de picos de insulina en nuestro cuerpo. La primera consecuencia de ello es que se bloquea la capacidad de nuestro cuerpo para metabolizar las grasas, es decir, se engorda más, Pero existe un riesgo para la salud mucho mayor: en personas con una cierta predisposición, ya sea genética o hereditaria, se aumenta el riesgo de sufrir diabetes.

En definitiva, la cena juega un papel básica a la hora de llevar un estilo de alimentación equilibrado y saludable. Como hemos visto, es una comida que no debemos saltarnos, simplemente se trata de hacer cenas ligeras, siguiendo los parámetros que hemos señalado a lo largo de este artículo.

 

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