Una inversión joven para una máxima retención de talento en la empresa

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 iStock_000019168207_LargeLos jóvenes: los candidatos target

Las organizaciones y, en concreto los departamentos de Recursos Humanos, necesitan adaptarse a los cambios que ocurren a gran velocidad su alrededor si quieren atraer y desarrollar el talento adecuado dentro de un mercado tan competitivo como el que hay hoy en día.

Hoy en día, la gestión del talento y las cualidades de los profesionales es un aspecto clave en el éxito de las empresas. Y es que, en la actualidad, el gran desafío que tienen las empresas si quieren conseguir una mejor retención del talento, está en captar el talento más joven.

Las nuevas generaciones que están incorporándose en el mercado laboral o que lo han hecho de forma reciente, es decir, las hornadas de trabajadores más jóvenes, de entre 20 y 30 años, conciben el trabajo y se relacionan con este de una manera diferente a la que lo hicieron generaciones anteriores. En la actualidad, es importante que las empresas se muestren atractivas para estos nuevos trabajadores, y deben trabajar a conciencia para aplicar nuevas estrategias y prácticas.

Una de las características de esta generación de trabajadores es que buscan empleos donde sus valores personales no se sientan desalineados con los valores de la empresa. Y otra característica básica es que buscan ambiente laborales más flexibles, y que valoran ser escuchados.

Hoy en día, los trabajadores ya no buscan solamente un buen sueldo. Los incentivos económicos no son su prioridad, ni mucho menos, y aquí es donde reside el nuevo concepto de “salario emocional”, es decir, un salario en forma de beneficios intangibles, de los beneficios que puedan obtener en forma de satisfacción y motivación personal, de sentirse realizados y de obtener un bienestar laboral a otros niveles, además del económico.

Además, estas nuevas generaciones están mucho más abiertas a la posibilidad de cambiar de trabajo que lo que eran, por ejemplo, sus padres.

Por este motivo, las compañías tienden a buscar empleados más flexibles y dinámicos, que se adapten rápidamente a los cambios para cumplir con las exigencias de un entorno de negocios cada vez más competitivo. La finalidad de encontrar trabajadores de este tipo es mejorar la eficiencia y la rentabilidad de las empresas.

Cada vez se buscan modelos de negocio con una mayor optimización de los recursos y, en el caso del capital humano, plantillas más reducidas, pero con mayor talento y más capacidad para productivos. También se valoran cada vez más las competencias de liderazgo, comunicación, innovación y resolución de conflictos, y en este aspecto los jóvenes formados son la mejor inversión.

La organización del trabajo en las empresas sufrirá en un futuro próximo, y de hecho ya está sufriendo, grandes transformaciones, que incluyen una mayor conectividad. Esto implica también cambios en la naturaleza de los puestos de trabajo, donde cada vez más prima el talento cualificado y formado en últimas tecnologías, y nada mejor que los jóvenes para cumplir con dichas expectativas.

Las cuatro claves para alcanzar el talento

En un entorno cambiante, las nuevas tecnologías, el comercio exterior, el espíritu emprendedor o unas buenas dotes de comunicación, son la clave para salir adelante en el mundo empresarial, y por lo tanto se requieren profesionales capaces de adquirir  estas nuevas habilidades y de reorientarse, y nada mejor que los jóvenes de las generaciones que se incorporan ahora al mercado laboral, que cumplen con cinco los requisitos básicos.

  • La informática: La tecnología ya forma parte de la vida diaria de los individuos y por ello, se ha creado una sociedad paralela que debe ser regulada. La ciberseguridad se posiciona sin ninguna duda como una opción cada vez más demandada
  • La ambición exterior: La internacionalización de las empresas es cada vez mayor, y por esto, las compañías buscan incorporar profesionales que puedan hacer frente a este exigente proceso, que puedan desarrollar nuevas oportunidades, y que tengan un dominio logístico para importar y exportar, y por supuesto, que tengan un buen dominio de idiomas.
  • El espíritu emprendedor: Las reorientación y la reinvención son necesarias para no morir en el mundo empresarial y, por esto, los empresarios deben buscar personas que puedan protagonizar el desarrollo de los proyectos innovadores y creativos.
  • La comunicación: Las habilidades comunicativas resultan esenciales en la actualidad. Son un claro símbolo de liderazgo y dirección, ya que un buen comunicador es capaz de alcanzar un éxito que una empresa por sí sola no conseguiría.

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