Carbón activado en la razón de la calidad del agua

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El carbón activado contenido en los filtros de los dispensadores de agua para oficina es un material de una ductilidad extraordinaria, no solo por su flexibilidad física, sino por su disposición natural para ser eficiente como elemento filtrante bajo cualquiera de los parámetros habituales que se utilizan para purificar el agua de consumo.

El carbón activado constituye, de esta forma, el agente encargado de atrapar las partículas que se presentan como impurezas en el agua proporcionada por las fuentes que funcionan como dispensadores de agua en las oficinas y que están conectadas a la red de abastecimiento general.

El agua llega a la máquina de agua desde la red de abasto público y un sistema de filtros de carbón activado elimina estos elementos indeseados del agua. Así, el carbón activado elimina las impurezas, los agentes nocivos, y cualquier partícula responsable de conferir olores y sabores indeseados al agua.

El carbón activado resulta ideal como filtro para los dispensadores de agua para oficina, ya que es capaz de trabajar para purificar promedios de agua regulares, pero también para encajar picos de consumo, como ocurre durante el verano, cuando se pide más agua y más capacidad de filtrado al sistema.

De esta forma, el sistema de filtrado garantiza una operatividad constante. Ocho, dieciséis y hasta veinticuatro horas del día, tiempo durante el que trabajan sin reducir su capacidad de absorción, siempre a temperaturas entre los 4 y los 90 grados, que corresponden a las temperaturas del consumo típicas para los dispensadores de agua para oficina que pueden trabajar con agua fría y caliente.

Asimismo, el carbón activado ofrece también buen rendimiento para todo tipo de pHs, tanto ácidos como básicos, entre un pH 4 y un pH10, aunque de todas formas, las aguas de abasto y las que suministran los dispensadores de agua para oficinas casi siempre se mantienen en un pH estable de alrededor de 5, es el más idóneo para el consumo humano.

En último lugar, los carbones activados de los filtros tienen el valor añadido de que son capaces de resistir distintas presiones por centímetro cuadrado sin que se alteren sus capacidades filtrantes y sus cualidades físicas.

En resumen, la gran ductilidad de este material en cuanto a su adaptación a temperaturas, pHs y presiones distintas, hace que pueda rendir y mostrar su eficacia sin problema a la hora de tratar aguas con distintas características.

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