Energías renovables: tipos y aplicaciones

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Las energías renovables son un tema candente. Sobre todo por la necesidad de mantener un desarrollo sostenible que garantice el progreso, pero que a la vez ayude a proteger el planeta. En este artículo hablaremos de las energías renovables: tipos, características y aplicaciones de cada una de ellas.

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Definición de energía renovable

La directiva europea 2018/2001 del 11 de noviembre del año 2018 define energías renovables a aquellas que no proceden de fuentes fósiles. Esto incluye una larga lista de fuentes procedentes del sol, la tierra, el agua y algunos procesos naturales

Características de las energías renovables

Las energías renovables poseen una serie de características, que las hacen muy recomendables y una apuesta por el progreso sostenible. Las principales singularidades son:

  • Limpias. No se producen residuos que sean difíciles de eliminar.
  • Bajo o nulo impacto ambiental. No emiten CO2 ni gases que contaminan la atmósfera o causan daño al medio ambiente.
  • Ilimitada. Las energías renovables se producen de forma continuada y no se agotan.
  • Locales. Evitan tener que depender de fuentes exteriores para obtener energía.
  • Complementarias. Pueden combinarse con otras fuentes energéticas, tanto renovables como fósiles.
  • Alternativas. Proporcionan una opción viable a la energía convencional.

Por estas y otras razones, las energías renovables están cada vez más valoradas. Y se emplean cada vez con mayor frecuencia.

Tipos de energías renovables

Se destacan en las energías renovables tipos muy variados, procedentes de gran cantidad de fuentes disponibles. Por ello, se pueden dividir de la siguiente manera:

  • Energía solar

La más potente y conocida. La fuente de la que procede es el sol, que genera energía a través de la radiación. Los rayos UV, el calor y la luz son distintas energías procedentes de la estrella más cercana a la tierra.

La energía que procede del sol se convierte, entre otras, en energía fotovoltaica, que se canaliza como electricidad, o solar térmica que se usa para calefacción y ACS.

  • Energía eólica

En este caso la fuerza de la que se obtiene es el viento, a través de aerogeneradores o molinos. Algunos parques eólicos están situados en el mar, donde las corrientes de aire son muy fuertes en determinadas zonas. La fuerza del viento acciona las aspas, que se conectan a turbinas con las que se genera electricidad.

  • Energía hidráulica

Esta energía aprovecha la fuerza del agua al caer, colocando turbinas en presas, que retienen el agua para que su caída sea más potente. De un modo similar a los aerogeneradores, las turbinas transmiten la energía a un alternador, que la transforma en energía eléctrica.

  • Energía geotérmica

Esta es una de las fuentes de energías renovables menos conocidas, ya que está bajo la superficie de nuestro planeta. Se trata de un calor intenso que se produce en capas medias, que se relacionan con los volcanes, géiseres y aguas termales, entre otros fenómenos.

  • Hidrógeno

Este elemento es muy común en todo el universo y se aprovecha para convertirlo en energía. El problema es que no se puede obtener de forma pura, de modo que hay que usar otras energías para conseguirlo.

  • Energía nuclear

El universo emplea energía nuclear de un modo asombroso. En el caso de los seres humanos, la energía nuclear es más modesta, obtenida por un proceso de fisión de átomos de hidrógeno o uranio. 

Como concepto la energía nuclear es renovable porque no proviene de una fuente fósil (tanto la fusión como la fisión nuclear). Véase la definición de la directiva europea 2018/2001

Sin embargo, esta energía no está exenta de polémica ya que tiene ciertas implicaciones medioambientales (por ejemplo, la generación de residuos nucleares) y puede ocasionar un riesgo durante el proceso de producción.

  • Energía mareomotriz

Las corrientes marinas pueden generar energía eléctrica de varias maneras. Las olas producen energía undimotriz, mientras que las diferencias de temperatura entre el fondo y la superficie (maremotérmica) se puede aprovechar también.

  • Biomasa y biocombustibles

La biomasa y los biocombustibles son producidos por diversas fuentes como la materia orgánica o los residuos agroindustriales en el caso de la primera.

Los biocombustibles son el resultado de una fermentación de determinadas especies vegetales para convertirse en bioetanol o biodiésel. No obstante, podría no ser tan limpio como defienden algunos, de modo que se están creando nuevas generaciones de biocombustible para aprovechar residuos o cultivos que no sean esenciales para la alimentación.