Filtros de ósmosis inversa, atracción fatal

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Los filtros de ósmosis que se utilizan para la purificación de los caudales de las fuentes de agua en la oficina asocian el poder de las membranas técnicas de los dispostivos a las extraordinarias cualidades del carbón activado.

Estos filtros son los responsables últimos de la calidad del agua que suministrada por las máquinas de agua que funcionan conectadas a la red de abastecimiento.

En un primer estadio de la estructura de filtrado, el agua pasa a través de unas membranas y queda libre de todas aquellas moléculas químicas responsables de conferir olores y sabores inadecuados en el agua. Mientras que en un segundo estadio de la filtración, hay unas partículas de carbón activado microscópicas dispuestas formando intrincados amasijos de estructuras que multiplican miles de veces la aparente extensión del material, de forma que permiten la retención de las demás partículas indeseadas del agua, que en este caso, no son responsables de dar sabor u olor al agua, sino que podrían resultar prejudiciales para la salud.

En cualquier caso, las citadas propiedades del carbón activado no explican por sí solas la gran eficacia de los filtros de ósmosis, que deben parte de dicha eficacia a una propiedad física, la de la atracción de las partículas por polaridad.

Así, las partículas de carbón activado actúan a modo de imán que atrapa a determinadas partículas con lo que se podría denominar una "atracción fatal" y no las deja pasar al otro lado de la estructura.

 

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