Puras aguas purificadas

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botella agua puraEl agua de consumo humano debe de optimizarse para conseguir su inocuidad cuando es sospechosa de contener agentes patógenos que podrían comprometer la salud y el bienestar humanos.

Hay distintas fórmulas que se aplican para mejorar grandes cantidades de agua de uso público, aunque las más comunes son las desinfecciones, las cloraciones, las aplicaciones de ozono y de los rayos ultravioletas.

Al purificar agua con el sistema de desinfección, se consigue destruir los organismos microscópicos nocivos para la salud que puedan estar contenidos en las aguas potables, y se aplica con un método muy simple, el de la ebullición del agua.

El método es el siguiente: agua se calienta hasta que alcanza la ebullición y se la deja hervir durante un tiempo determinado; a continuación, se traspasa de unos recipientes a otros para conseguir su aireación, para impedir que el agua adopte sabores extraños.

Una vez depositada en unos contenedores especiales, se deja reposar durante unas horas y se le añade una cantidad mínima de sal por litro de agua. El proceso de desinfección se completa con la aplicación de yodo o de cloro, cuando no se dispone o no se quiere elevar la temperatura del agua.

En esta fase del proceso habitual para la purificación del agua es, por lo tanto, donde se realiza la cloración. En general, se utiliza cloro o alguno de sus derivados, como los hipocloritos de sodio o de calcio. En las aguas de consumo humano, el hipoclorito de sodio es el más demandado como agente purificador, y siempre se aplica muy rebajado, de forma que corresponde al 5% del añadido. La proporción es parecida a si se añadiera una gota de hipoclorito de sodio por cada litro de agua de consumo.

Cuando se quieren potabilidad grandes cantidades de agua, el cloro o sus derivados siempre se emplean tras la filtración. El cloro debe estar en contacto con el agua que se quiere purificar al menos durante treinta minutos, de forma que llegue a todo el fluido y que cumpla así su función sanitaria.

El tercer método de purificación masiva de aguas de abasto es el de la aplicación de ozono. El ozono se emplea cuando el agua contiene una cantidad importante de agentes microscópicos disueltos, como las amebas, que pueden resistirse a los otros tratamientos citados.

El ozono tiene la ventaja de que no deja rastro ni de olor, ni de sabor, y que además no incorpora residuos al proceso.

Por último, hay otra fórmula innovadora para la purificación de las aguas que consiste en el uso de radiaciones ultravioletas y que funciona de la siguiente forma: un sistema instalado junto al flujo de agua irradia luz ultravioleta para eliminar los agentes nocivos contenidos en el agua.

Una parte del sistema funciona como emisor de rayos ultravioletas y otra como receptora, de forma que se anula así toda posibilidad de irradiación fuera del compartimento del agua.

De esta forma, virus o bacterias quedan incapacitados para reproducirse y, por lo tanto, su capacidad contaminante también desaparece. Se trata de unas emisiones no visibles idénticas a las que produce el sol.

El agua que ofrecen las fuentes instaladas en las oficinas, y que emana de unos botellones colocados en la base de un pedestal, es un agua mineral, un fluido controlado de gran calidad. Las aguas minerales de dichos botellones están purificadas de forma que carecen de olores o sabores extraños, así como de agentes nocivos.

Imagen cortesía de artzenter

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