Cena ligera: ¿sabes cómo prepararla?

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cenas ligeras

Llevar una alimentación equilibrada y saludable no es otra cosa que aportar al organismo los nutrientes adecuados en función de diversos factores: constitución corporal, actividad física por nuestras obligaciones laborales, de ocio y deportivas y, por supuesto, influyen también las costumbres y gustos personales.

 

 

Una de las claves para llevar una buena alimentación se encuentra en la cena, puesto que es una de las comidas más importantes del día. La cual, siempre que se planifique y prepare de manera adecuada, nos va a permitir:

  • Complementar lo que hemos comido a lo largo del día.
  • Disfrutar de un descanso de calidad.
  • Evitar problemas de sobrepeso y otras enfermedades.
  • Recuperar las energías consumidas durante el día.
  • Levantarnos al día siguiente en buena forma y con ganas de afrontar con ganas los retos del día a día.

 

¿Cómo debe ser una cena?

La primera característica que debe tener una cena es que sea ligera, con el objetivo de asegurarnos una digestión adecuada y un descanso sin  sobresaltos.

Pero además de ligera, una cena nos tiene que aportar la cantidad de calorías, así como de nutrientes, necesarios para el buen funcionamiento del organismo.

De ahí que preparar una cena en buenas condiciones a veces pueda ser un poco complicado, ya que se ha de buscar el equilibrio entre que sea una comida liviana (lo que no debe confundirse con comer cualquier cosa) y al mismo tiempo nutritiva.

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5 ítems para preparar cenas ligeras

    1. El porcentaje de calorías aportadas por la cena deber se inferior a la del desayuno y la comida. Podemos tomar como referencia un 25% de las calorías totales que necesitamos ingerir durante todo el día (una persona que se plantee ingerir 2.000 calorías debería comer unas 500 aproximadamente durante la cena).
    2. En lo que se refiere a los nutrientes necesarios, la cena debería incluir vegetales o ensaladas, proteínas bajas en grasas y, en menor proporción, algo de hidratos.
    3. Por el contrario, se debe evitar: estimulantes como el café, el alcohol, el té o los refrescos con cafeína, picantes, grasas saturadas, carbohidratos (en cantidades elevadas), dulces y exceso de sal (puede provocar retención de líquidos y elevar la tensión arterial).
    4. Planificar las cenas con antelación, teniendo en cuenta lo que vamos a comer durante el día y en el conjunto de la semana.
    5. Deberíamos procurar cenar por lo menos 2 horas antes de irnos a la cama, con el fin de evitar problemas para dormir.

Siguiendo estas recomendaciones, es muy fácil preparar cenas saludables y evitarnos problemas de sobrepeso, insomnio, mala digestión y hasta reducir el riesgo de sufrir enfermedades importantes: como los accidentes cardiovasculares, la diabetes o la hipertensión.

Además de sanas, las cenas deben ser también sabrosas y divertidas, puesto que una característica no es excluyente de la otra. Aunque es evidente que a muchas personas, en especial los niños, no son muy amigos de las frutas y las verduras, existen trucos que harán que se las coman sin problemas: cortarlas a trozos pequeños con formas divertidas o rellenar las verduras con ingredientes que sean más de su agrado, como un poco de carne picada.

 

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