Definición de identidad corporativa y cómo mejorarla

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La identidad es una serie de características y rasgos específicos que distinguen a una persona del resto, haciéndola única y reconocible. ¿Qué es, pues, la identidad corporativa?

La identidad corporativa es un término empleado en el mundo empresarial. Se trata del nombre y logotipo de una empresa: éste debe reflejar la forma de pensar de la empresa, su política, su imagen, sus valores fundamentales, las características de su mercancía, el carácter del público al que va dirigido, su logotipo, etc. En resumen: su marca.

Cualquier aspecto -por pequeño que sea-  de un nombre y logotipo aportan identidad a una empresa.

 

 

¿Cómo perfilar una identidad corporativa propia? Descubramos los puntos clave de un buen logotipo y naming y analicemos cómo podemos mejorar la identidad corporativa de nuestra empresa.

identidad corporativa

3 tips y un consejo para mejorar nuestra identidad corporativa

1) Distinguirse del resto

Tener identidad significa diferenciarse del resto. En el caso de la identidad corporativa, este aspecto es clave. El objetivo, a la hora de crear una empresa, es darle visibilidad por encima del resto de empresas del sector, que conforman la competencia.

A menudo se confunde la identidad corporativa, entendiéndola como el perfil de una empresa o su filosofía; sin embargo se trata de la canalización de estos aspectos a través de un marketing puramente lingüístico y visual.

Así pues un buen naming (marketing lingüístico) debe quedarse en la memoria de los receptores y tener musicalidad al pronunciarlo; el segundo paso es un logotipo adecuado al producto y muy visual, para que quede grabado en la retina del público.

Antes de comenzar, es  primordial definir un perfil claro para nuestra empresa: saber qué queremos ofrecer al público, qué valor añadido podemos aportar respecto de la competencia, y cuál va a ser nuestra política. Sólo teniendo esto claro, podremos pasar a construir nuestra identidad corporativa.

2) Naming

El naming es la creación del nombre de la marca, en otras palabras, el acto de dar nombre propio a una empresa. Éste será el primer signo de identidad que los receptores conocerán cuando nuestra empresa aparezca ante sus ojos, ya sea en un anuncio o en un producto.

Es más complicado de lo que parece y requiere de un estudio de mercado previo.

Ante todo, comprobar que el nombre no esté siendo usado por alguna marca ya existente; a continuación, redactaremos una lista de posibles nombres y sopesaremos cual se adecua más al producto que ofrecemos y al carácter de nuestro target. Tener en cuenta a nuestro nicho comercial es muy importante para dar todos los pasos sobre seguro.

Como consejo inicial, busquemos un nombre breve, fácil de recordar, y que tenga musicalidad y ritmo al pronunciarse, para que se quede en la memoria del público receptor. Tengamos en cuenta algunos aspectos lingüísticos y evitemos cacofonías o demasiadas consonantes seguidas (entorpeciendo la pronuncia del nombre de la marca).

3) El logotipo

Ante todo, debemos contratar a un diseñador gráfico profesional. No sirve elegir a cualquier persona porque ofrezca un precio más asequible: el logotipo de la empresa puede ser la clave de su éxito o su fracaso, así pues, invirtamos en este pilar.

En segundo lugar, comprobemos que los trabajos de dicho diseñador se adecúen a nuestro carácter y valores: cuanta más afinidad de carácter haya entre el diseñador y el director de marketing, más daremos en el clavo con nuestro logotipo.

En este aspecto, importan tanto la forma y tamaño del logo, así como los colores y la tipografía. Es recomendable crear una expresamente para nuestra empresa; poseeremos los derechos de ésta, y tendremos una imagen más reconocible.

 

Consejo

Si nuestro logotipo es fácil de imitar o incluso de parodiar, es que hemos hecho un buen trabajo. Cuanto más definida sea nuestra identidad corporativa, más fácil resultará imitarla, pues significará que tenemos un perfil estético  reconocible e imitable.

Ante todo, el logo debe ser minimalista y con colores agradables a la vista. Tengamos en cuenta que debe poder adaptarse a formatos verticales, horizontales y ser legible aunque lo reduzcamos de tamaño notablemente.

La calidad de nuestra identidad corporativa puede definir el éxito o el fracaso de nuestra empresa; sigue estos consejos y comienza a invertir sobre seguro en el futuro de tu proyecto empresarial.

 

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