Invertir en prevención y gestión de los riesgos psicosociales para reducir los costes empresariales asociados

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En una encuesta reciente realizada a nivel europeo, y llevada a cabo por EU-OSHA, las causas de estrés laboral más frecuentes son la reorganización del trabajo o la precariedad laboral (el 72 % de los encuestados), las largas jornadas laborales o una excesiva carga de trabajo (el 66 %) y sentirse intimidado o acosado en el trabajo (el 59 %).

Esta misma encuesta desveló que 4 de cada 10 trabajadores creen que el estrés no se gestiona adecuadamente en su lugar de trabajo, y que las bajas relacionadas con el estrés casi siempre son más prolongadas que las derivadas de otras causas.

En Europa, el coste total de los trastornos mentales (tanto laborales como no relacionados con el trabajo) se estima en 240.000 millones de euros al año. Menos de la mitad de esta suma proviene de los costes directos, como el tratamiento médico, lo que supone un coste de 136.000 millones por pérdidas de productividad, entre las que se incluye el absentismo debido a las bajas por enfermedad.

Para reducir este coste, las empresas deben invertir en materia de prevención y gestión de los riesgos psicosociales, con el fin de, en definitiva, conseguir una plantilla más saludable y productiva, y reducir así el absentismo y los accidentes laborales de distinto tipo.

Estos riesgos psicosociales se pueden prevenir y gestionar, independientemente del tamaño o del tipo de empresa, y en este sentido, está comprobado que la creación de un buen ambiente de trabajo psicosocial garantiza la salud y la productividad de los empleados en el trabajo, y este efecto significativo sobre la salud y el bienestar de los trabajadores consigue reducir las bajas por estrés laboral, así como los costes derivados de la pérdida de productividad.

También se ha comprobado que el estrés laboral puede contribuir al aumento de las tasas de jubilación anticipada, por lo que la creación de un ambiente de trabajo positivo ayudará a los empresarios a retener a dichos trabajadores.

Además, una buena gestión del estrés laboral y de los riesgos psicosociales ayuda a mantener la satisfacción general entre la plantilla y, por consiguiente, aumenta la participación del trabajador, el compromiso y su capacidad de innovación.

En definitiva, el resultado de una inversión mínima en esta materia puede traducirse de forma directamente proporcional en una mejor rentabilidad empresarial en términos generales. Está claro, pues, que una buena seguridad y salud en el trabajo es un buen negocio.

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