Agua embotellada, higiene total

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ventajas agua embotellada
El proceso que sigue el agua desde los manantiales hasta el lugar donde se envasa industrialmente para convertirse así en agua embotellada preparada para el consumo humano, debe seguir a unos métodos y unos protocolos muy rígidos que garantizan la salubridad y el mantenimiento de las condiciones físicas y químicas originales del agua del manantial.

Esta agua es captada de los manantiales y conducida, a través de tuberías totalmente herméticas, hasta unos depósitos de acero inoxidable alimentario también cerrados herméticamente.

El agua que acabará envasada debe superar antes varios controles de calidad en la cadena de transporte y en el momento del envasado. Estos estrictos análisis garantizan que el agua embotellada no sufre ninguna alteración durante el proceso.

La línea de envasado suele ser única, con el fin de facilitar la concentración de los controles en tan solo unos pocos puntos.

La higienización del agua embotellada, por ejemplo, forma parte del mismo control de calidad del producto.

Las botellas de PET, el plástico que sirve de base para las dosificaciones de agua embotellada, procede del reciclado de envases, y se estrena en cada una de las operaciones de llenado.

De la misma forma que las botellas de agua comercializadas en los supermercados, los botellones de las fuentes de agua de las oficinas tienen un número determinado de reutilizaciones, de forma que antes de cada nuevo proceso de llenado se someten a una higienización controlada y exhaustiva. Esta higienización consiste en una serie de lavados enérgicos con agentes con pH controlado, con productos tensoactivos, y con temperaturas y exposiciones adecuadas a cada recipiente, producto y sistema de envasado.

Agua y Café
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